¿Cuándo tengo que llevar a mi gato al veterinario?

Cuando tenemos un gatito en casa y nos preguntamos: ¿cuándo debo llevarlo al veterinario?  La respuesta es clara: depende de la edad del animal. 

Si acabamos de recogerlo de la calle, de la protectora o incluso lo hemos adquirido de un criadero, lo primero que debemos hacer es llevarlo a una primera revisión veterinaria. Allí nos informarán sobre su estado de salud general y, si estuviera enfermo o tuviera parásitos, nos darán alternativas para su proceso de recuperación. Esto es muy importante y más aún, si tenemos otros gatos en casa, ya que los gatitos recién adquiridos, aunque a simple vista parezcan sanos, pueden estar incubando diferentes enfermedades o parásitos, que pueden contagiar al resto.

En esta primera revisión, el veterinario nos informará sobre las futuras pruebas FELV/FIV que deberemos realizar tras una cuarentena, y las vacunas y desparasitaciones que deberemos llevar a cabo en el animal a lo largo de su primer año y en el futuro.  También os recomendaremos acerca de la mejor alimentación para el gatito, en relación a su etapa vital.

Si se trata de un gato adulto lo ideal es al menos es hacer una revisión anual, para poder aplicar las vacunas recomendadas (dependiendo de la vida que realice el gato: Indoor u Outdoor) y las desparasitaciones pertinentes. Éstas pueden ser aplicadas por el dueño en casa y, si no pudiera, pueden realizarse en consulta cada 3 o 6 meses.

En los animales senior, la cosa cambia, ya que tenemos que estar más pendientes de su salud.  Además hay varias patologías silenciosas, que solo nos muestran síntomas, una vez que el animal está bastante enfermo. En este caso, la recomendación sería que,  a partir de los 7 años de edad aproximadamente, hacer una revisión completa, incluyendo analíticas sanguíneas, una vez al año.  Y las desparasitaciones se mantiene igual, como en el caso de animales jóvenes.

Todo esto teniendo en cuenta que hablamos siempre de animales sanos. Los gatos son bastante fuertes y es difícil saber cuando están enfermos. Para ello es recomendable estar pendientes de cualquier comportamiento extraño del animal, para poder acudir lo antes posible al veterinario. Cualquier cambio en su conducta es un buen motivo para acudir al especialista, como por ejemplo: perdidas de peso, falta de apetito o anorexia, rascados y picores, heces diferentes, eliminación inadecuada, etc.

En el caso de animales con patologías ya establecidas, dependiendo de cuál sea su enfermedad, las revisiones serán más a menudo, para poder realizar controles sanguíneos, ecográficos, etc. Por lo general  cada 3 o 6 meses, dependiendo de la patología y de la gravedad de la misma.

Cómo resumen, el gato es un animal que normalmente va mucho menos al veterinario que los perros, pero eso no significa que lo necesite menos. Tenemos que estar muy pendientes de nuestros compañeros felinos para poder asegurarnos una larga, sana y feliz vida de nuestro compañero con nosotros.

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